Problema: Cada vez somos más los que vivimos en zonas urbanas. Las ciudades son cada vez más extensas y cada vez menos densas.
En la actualidad más del 50% de la población mundial vive en zonas urbanas.
La extensión urbana aumenta los embotellamientos, la contaminación y los gastos de transporte para la colectividad.
Solución: Desarrollo urbano "denso" alrededor de las estaciones de transporte público.
El transporte público debe encontrarse a corta distancia del domicilio y tan próximo de la oficina como el aparcamiento.
Problema: Se pierden miles de millones en la U.E. en los atascos. El transporte es más rápido entre las ciudades pero más lento dentro de las ciudades.
La congestión no es solamente una molestia, es una amenaza para la economía.
Las inversiones en transporte público deben ser más importantes, pues la mayor parte de la gente vive en extensas áreas metropolitanas en donde los atascos son una realidad cotidiana.
Solución: Liberadas de los atascos, las ciudades se vuelven acogedoras y dinámicas. Un volumen de negocio en aumento gracias a las zonas peatonales.
Permitir el acceso del tranporte público al centro de las ciudades pero restringir el coche.
La experiencia internacional muestra que las zonas peatonales, con un atractivo servicio de transporte público, hacen progresar el volumen de negocio de los comercios.
Problema: La circulación automovilística ocupa un precioso espacio urbano. Es estacionamiento de los coches despilfarra el espacio urbano.
¿Se deben seguir construyendo más carreteras urbanas para satisfacer la demanda siempre creciente o se debe adaptar la demanda de desplazamientos a la red de carreteras existente con la ayuda de los transportes públicos? Si todo el mundo fuera a trabajar en coche, el espacio necesario para el estacionamiento sería tan extenso que el dedicado a las actividades productivas. Los coches utilizan un volumen enorme de espacio de vía pública que es un bien público, limitado y precioso.
Solución: Las políticas de estacionamiento en el centro de las ciudades reducen los atascos. Los aparcamientos de disuasión complementan la limitación del estacionamiento en el centro de las ciudades.
Crear espacios de estacionamiento más numerosos de lo que pueda soportar la red de carreteras resulta tan ilógico como hacer que trabajen los músculos del cuerpo cuando el corazón no tiene la capacidad suficiente para hacerlo. Un coche estacionado en un aparcamiento de disuasión no significa solamente un coche menos aparcado en la ciudad, sino también dos trayectos menos en coche por las vías de acceso al centro.
Problema: Los coches malgastan mucha energía. La contaminación, debida principalmente a la circulación automovilística, degrada la calidad del aire en la ciudad. El ruido deteriora la calidad de vida en la ciudad.
Los coches pueden hacerse más ecológicos gracias a las innovaciones tecnológicas: sin embargo, seguirán consumiendo tres veces más de energía y producirán tres veces más de gas de efecto invernadero que el transporte público. Incluso con los mejores catalizadores, el problema del CO2 subsiste.
La vida urbana solamente puede desarrollarse si el entorno urbano es agradable para los habitantes y los visitantes.
Solución: Transportes públicos rúpidos y fiables atraen a los automovilistas. Es necesario crear vías reservadas y plataformas en sitio propio para el transporte público.
Aumentar la velocidad y la regularidad de los autobuses atrae a nuevos viajeros, genera ingresos suplementarios y mejora la imagen del transporte público. Dar a los autobuses una infraestructura reservada resulta rentable, ya que los costes de explotación disminuyen y los ingresos aumentan.
¡RIQUEZA Y TRANSPORTE PÚBLICO VAN UNIDOS!
Todo el mundo utiliza los transportes públicos si son rápidos y confortables y si la capacidad de estacionamiento para los coches está limitada, como a menudo resulta ser el caso en el corazón de los centros de negocio.